DON ALFONSO PODLECH LIBRE E INOCENTE

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Italia: dejan libre al ex fiscal chileno Podlech

11 de julio de 2011 • 10:15 • actualizado a las 11:20

JORGE PIÑA

La corte de justicia de Roma absolvió y dejó en libertad al ex fiscal chileno Alfonso Podlech, quien había sido acusado de la desaparición y muerte de un ciudadano ítalo-chileno tras el golpe militar del general Augusto Pinochet en 1973.

El tribunal sentenció que Podlech quedaba en libertad "por no haber cometido el hecho".

Poco antes de la sentencia, el ex funcionario chileno de 76 años se declaró inocente, aseguró que nunca participó en torturas o interrogatorios y que deseaba pasar los últimos años de su vida "junto al amor de mi familia".

"Yo era sólo un consultor legal de la fiscalía militar, no he jamás hecho desaparecer a nadie, eso está en contra de mis principios morales. Lo siento que después de tantos años exista aún (en mi país) un clima de venganza que creía superado con el paso del tiempo", manifestó Podlech a la corte.

Al término de la audiencia que lo dejó en libertad, Fresia Cea, esposa de Venturelli, y María Paz, hija de ambos, se estrecharon en un abrazo entre lágrimas.

"¿Por qué me han hecho esto? No es posible. ¿Ahora qué nos sucederá a nosotras?", dijo Cea, visiblemente emocionada.

Por su parte, el abogado de Podlech, Nicola Caricaterra, expresó su satisfacción. "No existían las pruebas, él está muy contento. Es un resultado que respeta lo sucedido en el proceso. Es un hombre al cual le quitaron tres años de vida desde cuando en 2008 fue arrestado".

El tribunal escuchó numerosos testigos que vinieron de Chile a declarar en contra del ex fiscal de Temuco, donde Omar Venturelli, un ex sacerdote, fue detenido y posteriormente desapareció.

La Fiscalía italiana abrió en 1998 una investigación para esclarecer la desaparición de cuatro ciudadanos ítalo-chilenos durante la dictadura militar de Chile (1973-1990), entre ellos Venturelli, quien desapareció mientras permanecía bajo arresto.

Podlech se encontraba en la prisión de Rebbibia, en Roma, desde el 13 de agosto de 2008. Fue detenido el 27 de julio de ese año en el aeropuerto madrileño de Barajas en cumplimiento de una orden europea de detención emitida por las autoridades italianas.

Podlech había sido puesto en libertad el 11 de marzo, pero bajo orden de arraigo, porque a juicio del tribunal no existía peligro de que se diera a la fuga. Pero 10 días más tarde fue nuevamente detenido a solicitud del fiscal italiano Giancarlo Capaldo, quien lo acusó de estar preparando su fuga a Chile.

Los abogados de Podlech lo desmintieron pero no pudieron evitar que fuera encarcelado.

También solicitaron la anulación del proceso aduciendo que Venturelli no era italiano y que por esa razón no podía ser juzgado en este país, planteo que el tribunal rechazó. La corte consideró que no existían motivos fundados para suspender el juicio porque el estado de la ciudadanía de Venturelli no había sido nunca puesto en discusión.

El 17 de junio Capaldo había pedido cadena perpetua para Podlech: "Pido que sea castigado con la máxima de la pena y que no le sean concedidas atenuantes por la gravedad del delito".

 

EL ABOGADO LUIS VALENTÍN FERRADA NOS ENTREGA LA NOTICIA EN SUS PROPIAS PALABRAS:

Muy Queridos Amigos:

 

 Pienso que es muy importante hacer circular entre todos nuestros amigos soldados – lo que les ruego transmitir a través de las direcciones de e.mail que ustedes tienen en sus registros – lo siguiente:

 Esta madrugada (chilena) hemos conocido finalmente la sentencia emitida por  la Corte Italiana que declara a don Alfonso Podlech Michaud – ex Fiscal Militar de Temuco – como absolutamente inocente de los cargos que se le imputaban por homicidio, secuestro y estrago del ex sacerdote Venturelli, nacido en Chile pero naturalizado italiano con  varios años de posterioridad a su desaparición  en el año 1973.

 Culmina de este modo feliz un proceso que se extendió durante tres años, en los cuales se encontró el señor Podlech sometido a injusta prisión, en una cárcel romana, en condiciones límites para su capacidad humana conforme a su condición y edad.

 Durante estos tres últimos años de prisión,  su familia -  en Chile -  sufrió un verdadero drama humano. Una cantidad extraordinaria de recursos, muy superiores a los que puede soportar un profesional chileno, debieron ser invertidos para sostener una defensa al borde de lo imposible.  Durante todo este tiempo sus familiares directos tuvieron las oportunidad legal de visitarlo únicamente dos veces cada mes, por espacio de dos horas. En general, la prensa y los medios de comunicación, nacionales e internacionales, escribieron los más grandes horrores, mentiras e injurias acerca de la persona del señor Podlech y del papel que le correspondió desempeñar dentro de nuestro Ejército.

 Muchos fueron los antiguos amigos que, de pronto, dejaron de serlo y miraron hacia el lado;  y solo unos pocos – muy pocos – se mantuvieron fielmente creyendo en su inocencia. Nunca, nunca, en todos estos tres años, el Estado de Chile, bajo el actual Gobierno y el anterior, hicieron nada por socorrer, ayudar o contribuir en algo siquiera para lograr el término de este auténtico martirio.

 Pero el señor Podlech – un antiguo cadete de nuestra Escuela Militar, y un abogado especialmente correcto e inteligente – siempre mantuvo su frente en alto; jamás se le vió abatido ni destruido moralmente; siempre fuerte, siempre sereno, siempre optimista y jamás renunciando a nuestras creencias ni “enrollando” nuestras viejas banderas de chilenidad. El soldado chileno clásico. Entendió – como con orgullo lo declara su defensa – que se trataba de un auténtico prisionero de guerra – la guerra más sucia que el comunismo internacional haya desatado en el mundo entero en los últimos años – y que absurdamente la han llamado la batalla de los derechos humanos.

 El señor Podlech se defendió a través del único medio que pudo disponer ante tan flagrante injusticia : con las armas del derecho y de la ley. Y ha vencido en un medio tan difícil y adverso que, a una mayoría quizás, desde un comienzo les pareció imposible.

 

En los momentos en que escribo las líneas de esta noticia, el señor Podlech está abandonando la cárcel de Rebibbia, en Roma, y recuperando su libertad absoluta. De acuerdo a la ley italiana, queda ahora en la más completa libertad, y por lo mismo sin eludir ningún compromiso, podrá volver dentro de muy poco al seno de su familia y de su querida Patria: Chile.

 Asumo como un agradable deber compartir esta noticia con todos mis amigos soldados de Chile, con el deseo íntimo de que ella pueda servir como el ejemplo y testimonio que ilumine nuestros caminos del presente, extrayendo cada cual las numerosas lecciones que emanan con claridad de este episodio tan dramático en su origen y curso pero que alcanza un desenlace que debe hacernos ponernos de pie.

 

 Con sincera amistad

 Luis Valentín Ferrada

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edwin casanova
dijo:
09 agosto, 2011 a las 3:04

Me alegro profundamente por el amigo Podlech, coterraneo, tambien por Luis valentin Ferrada compañero de luchas pasadas. Omar Venturelli, fue de mi zona, natural de Pastene, renegó de su familia, siendo sacerdote se dedico a la formación del FER (sucursal del MIR estudiantil), en Victoria, amigo de Luciano Cruz con quien se reunia asiduamente en casa de un conocido abogado victoriense participo activamente en formación escuelas de guerrilla de Malleco, en asaltos de predios, renuncio al sacerdocio para dedicarse enteramente a la subersión política.

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